En el campamento transitorio San Pedro Claver, en la parroquia 23 de enero de Caracas, la lectura se convirtió en una vía para brindar calma y acompañamiento a un grupo de 27 niñas, niños y jóvenes afectados por el doble terremoto del 24 de junio. La actividad formó parte del programa de la Ruta de la Esperanza.
En este espacio se llevó a cabo, a través del Centro Nacional del Libro (Cenal), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura (MPPC), la narración oral del cuento “La enorme nada” de la autora María Baranda, publicado por el Fondo de Cultura Económica (FCE) de México.
El texto relata cómo una niña vence el temor a lo que más le asustaba: “la nada”, que puede tomar diferentes formas, como algo enorme y oscuro que se esconde debajo de la cama o que puede ser el paso lento de las horas sin poder salir a jugar.
“Este libro habla sobre una niña que va narrando dónde se encuentra la nada, que la asusta, y cómo poco a poco va enfrentando su temor hasta que se da cuenta de que la nada desaparece”, explicó Giorgia Alvarado, promotora de lectura a cargo de la actividad.
Alvarado agregó que el libro y este encuentro con la lectura ofrecieron a las niñas, niños y jóvenes participantes la oportunidad de poder ver con sentido crítico las situaciones que suceden a su alrededor y cómo la toma de decisiones, de acuerdo con lo que ellos desean hacer, puede hacer que superen sus temores, un aspecto importante a tratar especialmente en momentos de recuperación emocional luego de los recientes eventos sísmicos experimentados.
De esta manera se resalta la importancia del libro y la lectura como herramientas indispensables en situaciones de crisis que pueden funcionar como herramientas terapéuticas ante la emergencia. Los textos literarios se convierten en refugios donde las historias ayudan a procesar las emociones complejas.
El programa de la Ruta de la Esperanza, impulsado a través del trabajo articulado de diferentes instituciones del Estado, continúa brindando acompañamiento emocional a niñas, niños y jóvenes de las zonas afectadas por el doblete sísmico, para ayudarlos a gestionar el impacto psicológico del evento natural a través de la cultura, la recreación y el deporte.
T y F: Cenal







