La batalla en una distopía

La literatura en lengua portuguesa es un misterio por la ínfima difusión y traducción de las ediciones de sus autores. Pareciera que es suficiente con la lectura de los que saltaron a ser clásicos, pero si pensamos en un país como Brasil —que es un subcontinente por su extensión territorial en América—, el desconocimiento es un sin sentido.

En ese panorama, una autora de novelas breves, con una prosa “directa” y sin romanticismos, según la crítica, se ha colado en la literatura brasileña. Se trata de Ana Paula Maia y su más reciente libro es Búfalos salvajes (2024), pero debido a la dificultad de conseguirlo traducido al español, recurrimos a la novela anterior, De cada quinientos un alma (2021).

La pandemia generada por el Covid19 es el tema de la novela sin retratar lo que aconteció en realidad, porque al final de cuentas es literatura. El relato plantea que el virus está en el aire —como se creía con las pestes en el feudalismo— y a través de él se transmite. Pero es más que estar en el aire. Está en la atmósfera, pero ¿qué es lo que está en la atmósfera?

Tres personajes dan la batalla contra o con la muerte. Recolectores de animales muertos en las vías terrestres se convierten en unos investigadores cuando se consiguen con cuerpos humanos que van a ser desaparecidos en un pueblo que ya no existe, lo que sustenta la tesis de que la narrativa latinoamericana no requiere de detectives para ser parte de la literatura negra (Piglia, Battista).

De cada quinientos un alma no es una novela negra, tampoco de aventuras. Tiene el toque de la crónica y de la ciencia ficción, sin que nada de esto mezclado genere nuevas definiciones literarias.

El pasado es un detonante en la narración de Maia y la novela está concebida por actos, en donde cada personaje tiene su tiempo para narrar por qué está en la historia.

Maia plantea que todo está planificado pero nadie se percata. Es invisible para una buena parte de la humanidad. Todo está en la atmósfera o en los planos, en el pasado que está registrado y en el presente que desaparece.

El tema religioso no puede estar a un lado. Desde el título que proviene de una frase de San Juan de la Cruz, hasta las consideraciones iniciales en donde sostiene que “Quien no se soporta a sí mismo entenderá que el infierno no son los otros ni está en las profundidades de los abismos”, para dejar en las palabras del Evangelio según Lucas, capítulo veintiuno, el destino de la humanidad: “Habrá grandes terremotos, epidemias y hambre en varios lugares, cosas espantosas y también grandes señales del cielo”.

Las sagradas escrituras y las no tan sagradas se convierten en vox populi para que la guerra y la muerte se instaure. “Cada hombre cumple su función: los que cuidan de los muertos, los que cuidan de los vivos y los que se dedican a cuestiones bélicas”. La batalla es parte de la historia literaria brasileña, si se toma por referente Los sertones, de Euclides Da Cunha, y La guerra del fin del mundo, del peruano Mario Vargas Llosa.

Ana Paula Maia también trabaja la batalla. Sus dimensiones son menos épicas, pero encomiables en la medida que quiere salvar una parte de la humanidad o tan solo a una población en medio de una distopía.

Lo real es el pasado y el presente es la confusión de lo que no se entiende y se busca en citas bíblicas alguna explicación de la mano de uno de los protagonista, un incrédulo exsacerdote que le recuerda que al tomar una vía u otra de acuerdo a las indicaciones de las rutas, no van en la dirección que habían escogido, ya que el “cartel cambió porque la ruta cambió porque toda la región cambió”.

El aire no desaparece, sin embargo los poblados van desapareciendo con sus habitantes, planificadamente. Todo está escrito en los planos en la medida que se lean de la forma que indique que en el futuro ya no hay existencia alguna. Los propósitos no están explicados, como muchas cosas en la vida.

“En el principio había oscuridad. Tal vez en el final también haya solamente eso”. Ana Paula Maia ha marcado en la literatura lo que, por ejemplo, el emperador de turno ha decidido en este mundo distópico.

Qué bonita desgracia

El cuerpo inerte de un jaguar sobre una lona puede que sea una bella alegoría del fin del mundo, una bonita desgracia.

Desde las primeras páginas, sin que el lector se dé por enterado, y de un modo casi indoloro, Ana Paula Maia deja sentado el carácter apocalíptico de su novela De cada quinientos un alma con ese contundente oximorón: “Qué bonita desgracia.”

¿A quién se le ocurre escribir en estos días una novela con un singular tufillo de cosa antigua, de creencias ancladas en el pasado, indicios del transitar de la humanidad hacia un mundo más racional y sensato?

La pregunta se responde sola: basta una mirada a nuestro tiempo para comprobar la inexistencia de ese mundo racional y sensato. Esa constatación le habrá dado a Ana Paula Maia asidero suficiente para escribir esta novela.

Vivimos en un tiempo en el que lo apocalíptico es cosa cotidiana. La amenaza nuclear, la imparable decadencia del capitalismo, la disgregación social que trae aparejada y la reciente pandemia hacen que la premonición del fin del mundo se convierta en una posibilidad real y además inmediata.

Con respecto a este asunto, Brasil parece ser un inagotable criadero de teorías apocalípticas. El tema tiene allí antecedentes remotos. De hecho, De cada quinientos un alma debe ser leída en una línea de continuidad que se remonta, al menos, hasta la poderosa obra de Euclides Da Cunha, Los sertones, retomada más tarde por Vargas Llosa para escribir La guerra del fin del mundo.

En ambas obras, se reconstruye la figura de Antonio Conselheiro, lider popular cuya lucha reivindicativa adquiere una religiosidad que se reviste de todos los rudimentos del pensamiento apocalíptico. El mundo se divide entre el bien absoluto, que él y los suyos representan, y el mal encarnado en el otro; un otro que no por casualidad incluye al estamento político. El enfrentamiento entre el bien y el mal debe conducir, sin falta, a un cataclismo que marcará el fin del tiempo.

Otro antecedente que resulta de gran utilidad a la hora de entender la propuesta de Ana Paula Maia es el documental Apocalipsis en los trópicos, de la directora Petra Acosta, que aborda la masiva penetración de las iglesias evangélicas en Brasil y el rol que juegan en la balanza política, por medio de la difusión de mensajes milenaristas y de catástrofes a la vuelta de la esquina.

De cada quinientos un alma aporta, como recurso original, la ruptura del dualismo entre el bien y el mal que caracteriza a las teorías apocalípticas. La novelista ha obviado el polo del bien para internarse en la desesperanza absoluta. De hecho, una non sancta trinidad lidera los acontecimientos, que en este relato se orientan, sin ambigüedad, al cataclismo final.

Maia ha elegido para este rol a un sicario que abre la novela cometiendo un asesinato; un ex cura sin méritos aparentes en su historial de pecador; y un recolector de animales muertos con un código moral que no escatima la violencia.

Todos estos personajes migran de una novela a otra de la autora. Tal vez pretenda comunicar, de ese modo, que la decadencia universal encarna en seres que son, a la par, entrañables y distantes, con evidentes rasgos de deshumanización.

Sin embargo, la autora brasileña no deja todo a merced de las fuerzas fatídicas. Un elemento que singulariza este relato es la repetida alusión al poder político, representado en esos soldados que hacen desaparecer o asesinan a los tocados por la peste.

Una ambigüedad que nunca descarta las causas mágico religiosas, pero que, a un tiempo, mantiene la presencia de un poder terrenal que alterna entre ser causa o simple ejecutor de los designios de una no identificada voluntad superior.

O quizás las supuestas causas mágico religiosas no son sino otra manera de nombrar la barbarie contemporánea. Esa que avanza con inaudita velocidad hacia una versión actualizada del fascismo; que apuesta por una sociedad dirigida por tecnócratas; sin pudor alguno por la discriminación y la asignación de roles de servidumbre para las grandes mayorías.

¿Exageración? Es probable, pero cuántas coincidencias entre los migrantes perseguidos de hoy y esos infectados de Ana Paula Maia confinados y marcados con pulseras. Al fin y al cabo, se trata de “un inminente apocalipsis que si no es consumado por la ira de los cielos, inevitablemente será consumado por la ira de los hombres”.

Libros para jóvenes contribuyen a la convivencia democrática y la paz

Como una iniciativa para fomentar la lectura vinculada al Programa para la Convivencia Democrática y la Paz que impulsa el Gobierno nacional se entregaron este sábado 7 de febrero libros de la colección “25 para el 25” en la plaza de la Juventud, en Caracas.

La actividad estuvo a cargo del Ministerio del Poder Popular para la Cultura (MPPC) y se realizó en alianza con la Gran Misión Venezuela Joven.

El Programa para la Convivencia Democrática y la Paz, cuya coordinación general fue delegada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, al ministro de Cultura, Ernesto Villegas, busca consolidar la estabilidad nacional, el diálogo político y la armonía social, luego del ataque militar contra el país ejecutado por el gobierno imperialista de los EE. UU., que derivó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama, Cilia Flores.

La entrega de libros en la plaza de la Juventud contó con la participación del viceministro de Fomento para la Economía Cultural del MPPC y presidente del Centro Nacional del Libro (Cenal), Raúl Cazal, quien destacó que la distribución de ejemplares de la colección “25 para el 25” se efectúa en el marco del Programa para la Convivencia Democrática y la Paz y, además, se hace en solidaridad con el presidente Nicolás Maduro y la primera dama, Cilia Flores, principales promotores de la lectura en el país.

“Esto va unido en solidaridad hacia dos personas que son tan comprometidas con la lectura, dos personas que son parte de esta Misión Venezuela Joven y también del ’25 para el 25′, porque Nicolás Maduro fue quien lo impulsó desde el primer momento, en compañía del Gobierno mexicano, para que nosotros tengamos libros para nuestros jóvenes”, expuso el viceministro Cazal.

Subrayó la importancia de fomentar el hábito de la lectura en la juventud como alternativa a la guerra cognitiva y de desinformación en las plataformas digitales. “Los libros son para que nuestra juventud se aparte por un momento de esos elementos digitales que transpiran odio. Con estos libros, con nuestra literatura latinoamericana, lo que se transpira es mucha luz, imaginación, amor, felicidad y placer por la lectura”, indicó.

Cazal subrayó que las obras de la colección “25 para el 25′, editada por el Fondo de Cultura Económica (FCE) de México, para jóvenes de 15 a 30 años, retratan la identidad histórica y cultural de Latinoamérica con autores del Boom Latinoamericano.

La distribución gratuita de estos libros en Venezuela es producto de un convenio suscrito en 2025 entre el FCE y MPPC, representado por el Cenal y Monte Ávila Editores Latinoamericana.

Sedes de Librerías del Sur, centros educativos, espacios culturales, capítulos regionales de la Filven y circuitos comunales forman parte de los puntos de encuentro para la entrega de ejemplares de la colección, conformada en total por 27 títulos.

Estudiantes en la parroquia Coche emocionados con entrega de libros 25 para el 25

Libros de la colección “25 para el 25” siguen llegando gratuitamente a jóvenes estudiantes de todo el país, entre ellos alumnos de cuarto y quinto año de bachillerato del liceo Pedro Emilio Coll, ubicado en la parroquia Coche de Caracas, quienes manifestaron gran emoción por esta iniciativa que fomenta la lectura con autores del Boom Latinoamericano.

En una jornada de distribución realizada en esta unidad educativa, este viernes 6 de febrero, el viceministro de Fomento para la Economía Cultural del Ministerio del Poder Popular para la Cultura (MPPC) y presidente del Centro Nacional del Libro (Cenal), Raúl Cazal, destacó que la colección, editada por el Fondo de Cultura Económica (FCE) de México, reúne a muchos autores de América Latina, entre ellos el autor e intelectual venezolano Luis Britto García, quien aún sigue cosechando grandes obras literarias.

Su libro Habla, Palabra es parte de la colección, junto a otras reconocidas obras de autores de México, Argentina, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Perú y Uruguay.

“Luis Britto García es uno de los autores con vida más importantes, ganador de premios internacionales de literatura”, comentó el viceministro Cazal a los jóvenes estudiantes.

El colombiano Gabriel García Márquez y el guatemalteco Miguel Ángel Asturias son otros autores que se hallan en la colección, agregó. “Con estos autores nos dicen que tenemos una literatura que es de mucho valor; que la colección tiene variedad de géneros, como novela, cuento, poesía, reportaje”, explicó el viceministro Cazal, quien invitó a los estudiantes a leer y adentrarse en historias que pueden interesarles.

La colección está conformada en total por 27 obras. Se distribuyen por el país los primeros ocho títulos.

La colección surge como iniciativa del FCE de México para promover la lectura en jóvenes latinoamericanos de 15 a 30 años. La distribución en Venezuela está a cargo del MPPC, a través del Cenal y el apoyo el Monte Ávila Editores Latinoamericana y Librerías del Sur.

Son más de 200 mil ejemplares de libros de la colección que se distribuirán entre sedes de Librerías del Sur, espacios culturales, centros educativos, circuitos comunales y otros puntos de entrega, entre ellos los capítulos regionales de la Filven.

Dinámica lectora

Durante la entrega de libros en el liceo Pedro Emilio Coll estuvo el promotor de lectura José Gregorio Cabello, quien con preguntas y respuestas generó un ambiente interactivo para la mediación de la lectura.

“Estamos en este emblemático liceo en Coche invitando a los jóvenes de cuarto y quinto año de bachillerato, incluso a otros menores de 15 años que cursan entre primer y tercer año, a leer, porque es una gran aventura”.

El estudiante Wililerber Ríos, de quinto año, afirmó sobre la lectura: “me gusta leer, yo lo veo como un entretenimiento muy interesante; en estos textos hay un mensaje, una historia en sí”.

Por su parte, Alexandra Hernández relató que lee eventualmente y que se siente motivada a leer con el ejemplar de la colección que recibió. “Esta actividad estuvo muy bonita, me gustó que nos obsequiaran unos libros y ojalá se vuelva a repetir”.

Joenderlis Enriquez aseguró que la jornada creó conciencia sobre la importancia de la lectura. “Me parece increíble que nos entreguen libros para nosotros aprender un poco más sobre diversos aspectos, con diferentes temas”.

Finalmente, Eleguin Campos dijo sentirse seducido por el diseño de la portada de Week-end en Guatemala, de Miguel Angel Asturias, y la sensación de leer un libro en físico. “Me llamó la atención. Me gustó la actividad. Ya he leído por teléfono celular varios libros, como Don Quijote de La Mancha, por ejemplo”.

Entre los títulos de la colección “25 para el 25” que se distribuyen en una primera etapa se encuentran Operación Carlota (Cuba en Angola), de Gabriel García Márquez (Colombia); “Cómo tirar de la muerte”, de Juan Gelman (Argentina); “Música Concreta”, de Amparo Dávila (México); “Week-end en Guatemala”, de Miguel Ángel Asturias (Guatemala); “Space invaders”, de Nona Fernández (Chile); “Viento de primavera. Antología poética (1945-1979)”, de Alaíde Foppa (Guatemala); “Réquiem por Teresa”, de Dante Liano (Guatemala); y “Los privilegios del olvido. Antología personal”, de Piedad Bonnett (Colombia).

Abierto II Concurso Nacional Juvenil de Literatura Teresa de la Parra

Regresa el Concurso Nacional Juvenil de Literatura Teresa de la Parra, esta vez con su segunda edición, una iniciativa del Centro Nacional del Libro (Cenal), ente rector de la Plataforma del Libro y la Lectura del Ministerio del Poder Popular para la Cultura (MPPC).

Hasta el 15 de marzo de 2026 estará abierta esta convocatoria, dirigida a las jóvenes estudiantes de Bachillerato en todo el país. Podrán participar niñas y jóvenes venezolanas o extranjeras residenciadas en Venezuela.

Jóvenes de 12 a 14 años pueden participar con textos inéditos en la categoría cartas o cuentos, mientras que jóvenes de 15 a 18 años pueden hacerlo en la categoría cuentos, cartas o ensayos de temática libre.

Las obras ganadoras por cada estado serán publicadas en una antología por El perro y la rana. El Cenal entregará certificado a las concursantes ganadoras.

Las bases completas para participar y otros aspectos sobre cómo presentar los manuscritos están publicadas en el sitio web del Cenal www.cenal.gob.ve.

Para consultas y envío de las obras está disponible el correo electrónico: concursoteresadelaparra@cenal.gob.ve.

De esta manera el Cenal celebra la vida y obra de Teresa de la Parra, quien es una de las más insignes representantes de la literatura venezolana, cuyo legado se mantiene vigente como una influencia insoslayable en la escritura de distintas generaciones de creadores en el país.

BASES AQUÍ

Comunas en Portuguesa reciben libros “25 para el 25”

Con la 21.ª Filven celebrada en Guanare, el 28 y 29 de enero, inició en el estado Portuguesa un plan de distribución de libros de la colección “25 para el 25” en las comunas de la entidad.

Así lo informó Rubén Uzcátegui, director del Gabinete Estadal de Cultura de Portuguesa, quien indicó que este plan comenzó en la Comuna Socioproductiva Patria Soberana y sus Próceres.

“Quisimos traer una muestra de lo que fue la Filven Portuguesa a la comuna, la primera que empezamos a visitar con la entrega de libros para jóvenes ’25 para el 25”, dijo Uzcátegui.

Los libros “25 para el 25”, con autores del Boom Latinoamericano, son editados por el Fondo de Cultura Económica (FCE) de México para jóvenes de 15 a 30 años.

Son distribuidos en Venezuela por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura (MPPC), a través del Centro Nacional del Libro (Cenal) y con la participación de Monte Ávila Editores Latinoamericana y Librerías del Sur, como parte de una iniciativa continental para el fomento de la lectura.

“Tenemos en el estado Portuguesa los ocho primeros títulos de la colección”, expuso el director del Gabinete Estadal de Cultura.

Además, en la sede donde se realizó la 21.ª Filven Portuguesa, en el vicerrectorado de la Unellez, en Guanare, se entregaron libros gratuitos de la colección “25 para el 25” a jóvenes estudiantes de diferentes centros educativos de la entidad que acudieron a la cita literaria.

Recibieron ejemplares alumnos de la Escuela Técnica Industrial Guanare, Escuela Técnica Agropecuaria Óscar Villanueva y de los liceos Álvaro Escalona César, Cuatricentenario, Carlos Emilio Muñoz Oraá, Silenio de Montesinos y César Lizardo.

Uzcátegui destacó la importancia de la cultura y la lectura como pilares fundamentales para la sociedad . “Nuestro mensaje es poder día a día leer un libro”, enfatizó.

Son 200 mil ejemplares de la Colección “25 para el 25” que el MPPC distribuirá en Venezuela durante el transcurso de 2026 en sedes de Librerías del Sur, espacios culturales, centros educativos, circuitos comunales y otros puntos de distribución, entre ellos los capítulos regionales de la Filven.

Presentaron más de 35 novedades literarias en la 21.ª Filven Portuguesa

La 21.ª Filven Portuguesa, celebrada el 28 y 29 de enero en Guanare, fue escenario para la presentación de 35 novedades literarias y la distribución en la entidad de libros de la colección “25 para el 25”, con una masiva participación y entusiasmo por la lectura de los portugueseños y portugueseñas.

Así lo informó Rubén Uzcátegui, director del Gabinete Estadal de Cultura de Portuguesa, quien destacó el éxito del encuentro literario organizado por Ministerio del Poder Popular para la Cultura (MPPC), a través del Centro Nacional del Libro (Cenal) y autoridades regionales, en fomento del libro, la lectura y el pensamiento crítico.

“Estamos los cultores y cultoras de la patria, defendiendo el legado de nuestro gran Hugo Chávez, quien fue el que creó este proyecto que se llama Filven, y que seguimos de pie, levantando la bandera de los venezolanos y las venezolanas”, indicó Uzcátegui.

Sostuvo que la cultura es el eje traversal de la Revolución Bolivariana. “Sin Cultura no hay nada. Así que nuestro mensaje es poder día a día leer un libro”, expuso el director del Gabinete Estadal de Cultura, al tiempo que resaltó el lema de la feria: Leer humaniza.

Algunos de los títulos presentados son “El simulacro de los espejos”, novela del escritor argentino Vicente Battista, ganadora del XXI Premio Rómulo Gallegos (2025); “Maja Mía”, del escritor , periodista y actual ministro de Cultura, Ernesto Villegas Poljak; y “Ambrosías”, del escritor homenajeado nacional Gonzálo Fragui.

Asimismo, “Vientos y mareas de la 7 barca de los sueños”, de Chela Vargas; “Nicolás Maduro. Presente y Futuro”, de Ana Cristina Bracho; “Razones para encontrarnos”, de José Gregorio Palencia; “El imaginario petrolero y otros ensayos”, de Cósimo Mandrillo; e “Inteligencia artificial y estupidez natural”, de José Millones, entre otras novedades editoriales.

Además, se entregaron a estudiantes de diferentes centros educativos y a jóvenes de la Comuna Socioproductiva Patria Soberana y sus Próceres libros de la colección “25 para el 25” con autores del Boom Latinoamericano, editados por el Fondo de Cultura Económica (FCE) de México y que son distribuidos gratuitamente en el país por el MPPC, mediante el Cenal y con la participación de Monte Ávila Editores Latinoamericana y Librerías del Sur.

Siguiendo su ruta regional, la 21 Filven se prepara para llegar próximamente al estado Barinas.

Jóvenes reciben libros por la cultura y la paz

Jóvenes presentes en el encuentro “Por la cultura venezolana” celebrado este domingo 25 de enero en el Parque Generalísimo Francisco de Miranda recibieron libros gratuitos de la Colección “25 para el 25”, en medio de una jornada movida por la unidad patriótica y defensa de la identidad nacional en apoyo al presidente Nicolás Maduro y su esposa, la primera dama Cilia Flores, secuestrados por el gobierno imperialista de los EE. UU.

Se trata de libros de la colección del Fondo de Cultura Económica (FCE) de México con autores del Boom latinoamericano que distribuye gratuitamente en todo el país el Ministerio del Poder Popular para la Cultura (MPPC), a través del Centro Nacional del Libro (Cenal) y con la participación de Monte Ávila Editores Latinoamericana y Librerías del Sur, como una iniciativa editorial continental que busca acercar a la juventud de la región a sus historias y sus luchas.

En el encuentro “Por la cultura venezolana”, a cargo de los ministerios del Poder Popular para el Deporte, la Juventud y la Cultura, bajo el lema “Nuestra cultura es la paz”, se distribuyeron entre jóvenes de 15 a 30 años ejemplares de ocho títulos de la colección, conformada en total por 27 obras.

Son 200 mil ejemplares de la colección que el MPPC distribuirá en Venezuela durante el transcurso de 2026 en sedes de Librerías del Sur, espacios culturales, centros educativos, circuitos comunales y otros puntos de distribución.

Una forma de ser libres

En el marco de la entrega de libros “25 para el 25” en el Parque Generalísimo Francisco de Miranda, el viceministro de Fomento para la Economía Cultural del MPPC y presidente del Centro Nacional del Libro (Cenal), Raúl Cazal, señaló que la lectura es una forma de ser libres y que con esta iniciativa del FCE, en la que se han unido diversas editoriales de la región, se busca “fortalecer nuestro imaginario literario”.

“Por toda esta convicción que nosotros tenemos sobre por qué leer, estamos aquí con los jóvenes apoyando a nuestro presidente Nicolás Maduro, secuestrado junto a su esposa, la Primera Dama Cilia Flores, por el gobierno imperialista de los EE. UU.; él estuvo muy interesado en que los jóvenes leyeran y estuvieran formados, y hoy estamos aquí en el Parque Generalísimo Francisco de Miranda para ofrecerles una nueva forma de ver la vida; esta es una forma de ser libres”.

La jornada estuvo marcada por una diversidad de actividades para niños, niñas, jóvenes y adultos, quienes pudieron disfrutar con el tricolor como protagonista no solo de la entrega de libros sino también de música, canto, bailes y otras manifestaciones artísticas.

Los delirios del Hay Festival

La escritora colombiana Laura Restrepo renunció a participar en el Hay Festival 2026 de Cartagena a mediados de diciembre de 2025 por una cuestión de principios. Lo hizo porque invitaron para la recepción principal a María Corina Machado —que no es escritora ni mucho menos una pensadora—, quien había solicitado la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. Para la autora de Delirio esto es inadmisible, puesto que la soberanía es inviolable. Otros dos escritores también hicieron pública su renuncia a participar por similares motivos, el colombiano Giuseppe Caputo y la dominicana Mikaelah Drullard.

Los organizadores del Hay Festival dijeron que ellos no tomaban partido y que ese era un espacio para el debate. Sin embargo, queda claro que no hay imparcialidad cuando la actividad preparada para Machado se llama “La voz de la esperanza”. 

“Dime tú —reflexiona Restrepo en conversación con Juan David Correa— si a uno de los chavistas le hubieran dado en el Hay un espacio para que hablara, a Diosdado Cabello o a algún otro, que se llamara «La voz de la esperanza»”.

Afirmó que no era tan sencillo sentarse a escuchar a Machado “cómo era bueno que el señor Trump invadiera nuestros países”. Para Restrepo esto “no es digno”. Tampoco para quienes creemos en la soberanía y la independencia.

Nada de esto que ha sucedido con el Hay Festival es nuevo. A finales del siglo XX apareció el libro La CIA y la guerra fría cultural, de la periodista e historiadora británica Frances Stonor Saunders, una investigación exhaustiva que revela cómo la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) realizó acciones encubiertas y de propaganda para promover la cultura y el pensamiento liberal —también conservador— a partir de la Segunda Guerra Mundial.

Financiaron organizaciones culturales, periódicos y revistas —inclusive algunas de izquierda con posiciones críticas a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). 

Para EEUU no solo las embajadas y consulados son sus territorios en el mundo. También sus empresas y fundaciones establecidas en otras latitudes son consideradas territorio del imperio estadounidense.

La transparencia del origen de los fondos que recibe el Hay Festival son dudosos, ya que no son públicos, sugiriendo que provienen de los boletos y la asistencia a las actividades “culturales” que ofrecen. Una consulta por internet reporta que reciben patrocinio de Ford Foundation, Open Society Foudations (George Soros), entre otros, y de embajadas “aliadas tradicionales”: Reino Unido, EEUU, Alemania y Francia.

No es necesario acusar a nadie de ser agentes del Imperio. A veces ni siquiera tienen que recibir órdenes, ya que estas son tácitas. Quienes dirigen el Hay Festival están en sintonía con toda la propaganda que ha promovido el Imperio estadounidense bajo los slogans de “esperanza”, “libertad” y “democracia”.

También son sus aliados —patrocinadores— los medios de comunicación de Colombia y estos necesitan hacer de una opinión una noticia. En este caso, la de su candidata guerrerista y entreguista de la soberanía. No para llevar la contraria, sino para fortalecer el discurso que es diseccionado desde los medios hegemónicos.

La literatura pasa a un segundo e, incluso, último plano. Algunos escritores que decidieron mantener su participación en el Hay Festival seguramente sopesaron su decisión, puesto que está en juego el mercado editorial en donde tienen que sobrevivir. Las posturas de Restrepo y Drullard las mantienen con dignidad y argumentos que tienen que ver con principios que son inclaudicables. No andan arrodillándose ante el imperio. Sus obras y posiciones políticas son senderos que se bifurcan.

Algunos desconocen la propaganda encubierta o se hacen la vista gorda. También hay quienes le hacen el juego al imperio estadounidense como acólitos disciplinados sin ningún rubor. Las bombas que lanzaron sobre Caracas y la muerte de más de un centenar de personas para secuestrar al Presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores son daños colaterales. Mantenerse entonces en el Hay Festival es más que un delirio.

Para Laura Restrepo no Hay Festival

Laura Restrepo, la conocida novelista colombiana, y al menos otros dos escritores se han negado a asistir al Hay Festival para no coincidir allí con María Corina Machado. No han querido, dicho en pocas palabras, compartir con el fascismo.

Ya sabemos que eso de ser apolítico es una falacia, pero en el caso de los escritores declararse neutral es doblemente falso.

Cuentan que alguien le preguntó a Jorge Luis Borges qué pensaba de la literatura comprometida.

—Pues que se case —-dicen que respondió.

Sea cierta o falsa la anécdota, lo cierto es que no se habla mucho en estos días de ese asunto de la literatura y su compromiso social. Lo que en otros tiempos fue una discusión que involucró a escritores de la talla de Charles Dickens, Jean Paul Sartre y Bertolt Brecht, por solo nombrar a tres, se subsume en nuestro tiempo en la apuesta individual de cada escritor, sin que se genere con ello directriz o teoría alguna.

Puede afirmarse, sin embargo, que el compromiso social del escritor sigue siendo una fuerza activa en la literatura, aunque ya no se considere  un hecho ineludible en la obra literaria. En esencia, se refleja con ese postulado la convicción de que la palabra escrita puede ser un espacio de resistencia y transformación, al vincular lo artístico con la responsabilidad hacia todo el género humano.

Pero, si todo lo anterior se refiere a la obra escrita, ¿qué sucede con el escritor como ente social?

Ese es otro asunto.

Y aquí entra el tema central de esta nota, la negativa de Laura Restrepo a asistir al Hay Festival, en Cartagena de Indias, en rechazo a la presencia  de María Corina Machado.

Con un poco de buena voluntad uno puede creerles a los organizadores del Festival el propósito de ser una especie de terreno neutral para la discusión de ideas y posturas ideológicas.

Con buena voluntad, digo, porque, como respuesta a una consulta, dos sitios diferentes de inteligencia artificial se vieron en riesgo de quemar chips y fusibles para identificar, de entre los casi doscientos invitados a la edición de este año, un grupo de no más de seis participantes quienes, por sus declaraciones y actuaciones públicas, pudieron ser identificados como de izquierda.

Pero dado que quien esto escribe está convencido de que la Inteligencia artificial es bastante ignorante y tiene una manifiesta inclinación a errar y a mentir, vale la pena intentar valorar la neutral postura política de los organizadores del Hay Festival de otro modo.

Según  el programa del evento, que ya se puede consultar en internet, la señora Machado, de quien inocentemente se  dice que está “liderando el movimiento democrático” en Venezuela,

 participará “en forma digital” en una conversación con ese epítome del equilibrio periodístico y hombre sin posiciones tomadas que se llama Moisés Naím. A esa conversación seguirá —copio textualmente— “un debate de 40 minutos sobre la situación actual de Venezuela y en la región y sus posibles escenarios futuros, con la participación de: Luz Mely Reyes, Javier Lafuente y otros periodistas claves conocedores de la realidad del país. El debate será moderado por Moisés Naím.”

Reyes es la directora de Efecto Cocuyo, un informativo digital abiertamente opositor, y Lafuente trabaja en ese ejemplo de periodismo imparcial que es El País de España.

La propia escritora colombiana, cuestionando la supuesta neutralidad del festival, informó que  la intervención de la señora Machado se titularía “La voz de la esperanza”.

Y uno se pregunta: ¿debate? ¿Esa cosa que  el diccionario dice que es igual a controversia, polémica, discusión y disputa? ¿Con quien debatirá esa gente, que en el mejor de los casos se esforzará por usar diferentes palabras para expresar lo mismo en contra de Venezuela? ¿Quien encarna en ese panel la voz discordante capaz de aportar otra perspectiva?

Francamente, no creo que Laura Restrepo necesitara comprobar hasta dónde es falsa la supuesta neutralidad del Hay Festival para tomar la decisión de no asistir.

Para una escritora cuyo compromiso político se manifiesta con igual fuerza en su obra literaria y su trayectoria personal, era suficiente con sopesar, en su justa dimensión, los recurrentes llamados de la señora Machado a la intervención militar extranjera en su propio país que, dolorosamente, se concretó a escasas dos semanas de su decisión de no asistir a Cartagena.